Un total de 22.349 hectáreas vuelven a las manos del pueblo Inga. La tierra renace y, con ella, la esperanza. El SENA activa formación y emprendimiento para sembrar autonomía, cosechar soberanía alimentaria y fortalecer el futuro de una comunidad que resiste y florece.
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En un hecho que marca un antes y un después para la restitución de derechos étnico-territoriales, el Juzgado 601 Civil del Circuito Transitorio Especializado en Restitución de Tierras de Pasto profirió la Sentencia 046, ordenando la restitución de 22.349 hectáreas al Resguardo Indígena Inga de Aponte, asentado entre El Tablón de Gómez (Nariño) y Santa Rosa (Cauca), comunidad a la que la Entidad ha llegado, desde hace décadas, con oportunidades de formación y emprendimiento.
Durante la socialización de la sentencia, el director regional del SENA, Bernardo Chamorro Guevara, afirmó: “Este no es solo un fallo judicial: es el regreso de un territorio a las manos que lo han cuidado desde la memoria. Nuestro compromiso es seguir caminando junto a la comunidad, respetando su cosmovisión y su conocimiento ancestral, para que estas tierras restituidas no solo representen memoria, sino también productividad y soberanía alimentaria”.
En tal sentido, el SENA también aporta desde la evaluación y certificación de competencias laborales, reconociendo saberes empíricos y ancestrales. Asimismo, brinda formación técnica y tecnológica a través de programas cortos y de larga duración, e impulsa el emprendimiento y su promoción como eje fundamental para el fortalecimiento productivo de las comunidades.
“Muchas gracias por guiarnos y acompañarnos en este camino que hoy se consolida con esta sentencia. Se trata de una responsabilidad que nos encomienda la Constitución Política y que asumimos con convicción. El SENA ha estado y seguirá estando dispuesto a acompañar a las comunidades indígenas mediante la transferencia de conocimientos técnicos y tecnológicos, para caminar juntos en estas tierras restituidas y aportar al fortalecimiento productivo del territorio, siempre con respeto por su identidad y saber ancestral”, expresó Rangel Giovani Yule Zape, director general de la Unidad de Restitución de Tierras.
Siete años después de haber iniciado la demanda, la decisión reconoce las heridas que dejó el despojo y traza un camino de reparación integral. El fallo garantiza seguridad jurídica sobre la tierra, protege el entorno y fortalece la vida comunitaria. Es un acto de justicia que honra la resistencia de un pueblo que ha sabido sostener su identidad, su organización y sus saberes ancestrales frente al paso del tiempo y la adversidad.
El SENA reafirma su compromiso con la comunidad indígena para impulsar formación, certificación de saberes y emprendimiento en el territorio restituido. Ahora, en Aponte, la restitución no es solo un acto administrativo; es territorio que vuelve, es identidad que se reafirma, es futuro que se cultiva. Allí donde hubo despojo, ahora germina dignidad.
Pie de foto: La comunidad indígena Inga de Aponte celebró con una minga colectiva la restitución de sus 22.349 hectáreas, reafirmando su unidad, resistencia y compromiso con la defensa y el cuidado del territorio ancestral.
