Los principios y las estrategias no han cambiado, el contexto sí, pero las campañas políticas y sus métodos siguen siendo los mismos.
Lastimosamente, a pesar de que hoy, las campañas políticas están basadas en algoritmos, bots y vídeos de quince segundos, su estrategia se rige en el marketing de guerrilla o "estrategia digital" basada en el viejo manual de Joseph Goebbels quien no inventó la manipulación masiva, pero si logró sistematizarla.
Por lo tanto, en esta publicación, retomamos, los 11principios de la propaganda que el politólogo e historiador Leonard Doob
sintetizó décadas atrás
11 principios de la propaganda política
A continuación, los 11 principios de la propaganda que se
usan actualmente en las campañas políticas, sin importar si son de izquierda,
centro o derecha.
Lo que sí, se debe comprenderse es que existe una diferencia
no en el qué, sino en el cómo se presentan los 11 principios, especialmente,
porque los carteles en las calles y los discursos de radio han sido sustituidos
por la psicometría y la microsegmentación.
1. Principio
de simplificación y del enemigo único: Adoptar una sola idea, un único símbolo.
Sobre todo, individualizar al adversario en un solo enemigo para que la masa
fije su frustración en un rostro concreto.
2. Principio
del método de contagio: Reunir a diversos adversarios en una sola categoría o
suma individual. Si no están con nosotros, están con "ellos" (la
oligarquía, la extrema izquierda, la casta, el imperio). Toda la oposición se
mete en el mismo saco.
3. Principio
de la transposición: Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos.
Si no puedes negar una mala noticia, invéntate una igual o peor del enemigo.
"Responder al ataque con un ataque".
4. Principio
de la exageración y desfiguración: Convertir cualquier anécdota, por minúscula
que sea, en una amenaza grave para la sociedad. Desfigurar la realidad hasta
volverla una caricatura aterradora.
5. Principio
de la vulgarización: Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al
menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Entre más grande sea
la masa a convencer, más pequeño debe ser el esfuerzo mental para entender el
mensaje. Las masas no razonan; sienten.
6. Principio
de orquestación: La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y
repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes
perspectivas, pero convergiendo siempre en el mismo concepto. De aquí nace la
máxima: "Si una mentira se repite lo suficiente, se convierte en
verdad".
7. Principio
de renovación: Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos
a tal velocidad que, cuando el adversario responda, el público ya esté
interesado en otra cosa. El objetivo es asfixiar la capacidad de réplica por
pura saturación.
8. Principio
de la verosimilitud: Construir argumentos a partir de fuentes fragmentadas o de
elementos reales, aunque estén completamente sacados de contexto. Una mentira
absoluta es difícil de sostener; una verdad a medias es un arma letal.
9. Principio
de la silenciación: Acallar las cuestiones en las que no se tienen argumentos y
disimular las noticias que favorecen al rival. Si la realidad no te da la
razón, ignórala y desvía la atención hacia otra parte.
10. Principio
de la transfusión: Por regla general, la propaganda no crea nada desde cero. Lo
que hace es operar a partir de un sustrato preexistente: mitos nacionales,
odios históricos, prejuicios culturales o temores arraigados para activar la
emoción primaria.
11. Principio
de la unanimidad: Llegar a convencer a la gente de que "todo el mundo
piensa como nosotros", creando una falsa impresión de consenso general. A
los seres humanos les aterra el aislamiento social, por lo que muchos terminan
sumándose a la corriente que parece mayoritaria.
Actualmente, en la propaganda ya no es el qué si no el cómo se aplican estos principios, puesto que hoy, las agencias de comunicación política no necesitan adivinar qué prejuicio (Principio de transfusión) explotar en una población, ahora, estas agencias, compran bases de datos que les dicen exactamente qué le asusta a usted a nivel individual.
Además, por ejemplo, en el caso del principio deorquestación ya no requiere un monopolio de los medios de comunicación del
Estado o los medios privados porque, actualmente, se logra mediante granjas de
cuentas automatizadas que repiten el mismo eslogan hasta volverlo tendencia,
incluso, mundial.
Finalmente, recuerde que la propaganda funciona porque apela
a nuestra parte más primitiva: el miedo al otro, el deseo de pertenecer y la
pereza cognitiva de buscar la verdad detrás de un titular estridente. La
próxima vez que sienta una indignación repentina al leer un tuit o ver un clip
político, deténgase un segundo. No responda de inmediato. Lo más probable es
que esté siendo víctima de una sinfonía perfectamente ejecutada cuyos hilos se
diseñaron hace casi un siglo.
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