No es solo una iglesia; es un desafío a la gravedad y un
pacto entre la piedra y el espíritu. Al llegar al borde del abismo en Ipiales,
Nariño, el aliento se corta. El Santuario de Las Lajas, suspendido sobre el
cañón del río Guáitara, aparece ante los ojos como una alucinación gótica en
medio de la ruda geografía andina.
Como periodista, he visitado este lugar en varias etapas de
mi vida, y siempre encuentro lo mismo: una mezcla de silencio sagrado y el
murmullo constante del agua que corre 100 metros abajo. Aquí te presento la
crónica y guía de un lugar que ha sido llamado "el milagro de Dios sobre
el abismo".
1. La Historia: El milagro en la laja
La leyenda cuenta que en 1754, una mujer indígena llamada
María Mueses y su hija sordomuda, Rosa, caminaban bajo una tormenta. Al buscar
refugio entre las piedras (las "lajas"), la niña, que nunca había
hablado, gritó: "¡Mamita, la mestiza me llama!". En la piedra,
apareció la imagen de la Virgen del Rosario, una pintura que, según estudios
geológicos, no tiene pigmentos superficiales, sino que los colores están
impregnados en la roca misma a varios centímetros de profundidad.
- El
Análisis: El santuario actual, de estilo neogótico, es el cuarto que
se construye en el sitio. Se terminó en 1949 después de 33 años de trabajo
manual. Lo que lo hace único en el mundo es que el altar principal es la
piedra original donde apareció la imagen; la iglesia se construyó
"abrazando" la montaña.
2. La Fe: El muro de los agradecimientos
Caminar por el descenso hacia el templo es leer la historia
del consuelo humano. Las paredes del cañón están tapizadas con miles de placas
de mármol y piedra. "Gracias por el favor recibido", "Gracias
por mi salud".
- Peregrinación:
El santuario es un centro de energía. No importa si eres creyente o no; la
magnitud de la construcción y la devoción de quienes llegan de rodillas
desde la frontera con Ecuador generan un respeto profundo. Es, quizás, el
punto de unión más fuerte entre los pueblos del sur de Colombia y el norte
ecuatoriano.
3. Guía Completa: Cómo llegar al "Abismo de
Dios"
Llegar a Las Lajas en este año es mucho más sencillo que
hace una década, pero requiere planificación para evitar las multitudes del fin
de semana.
¿Cómo llegar desde Pasto?
- Transporte
Terrestre: Desde la Terminal de Transportes de Pasto, toma un bus o un
"colectivo" hacia Ipiales. El viaje dura aproximadamente 2
horas por una carretera con paisajes de montaña espectaculares.
- Llegada
a Ipiales: Una vez en la terminal de Ipiales, hay taxis y camionetas
blancas (colectivos urbanos) que te llevan directamente al sector de
"Las Lajas" en 15 minutos.
El descenso: ¿Caminar o Teleférico?
- El
Teleférico: Es la opción moderna y panorámica. Te permite cruzar el
cañón desde las alturas, ofreciendo una vista aérea del santuario que es,
sencillamente, insuperable.
- Caminata
por el sendero: Si tus rodillas lo permiten, baja caminando por el
sendero tradicional. En el camino encontrarás ventas de artesanías, helados
de paila y platos típicos como el cuy asado.
Consejos para tu visita:
- La
Iluminación Nocturna: No te vayas apenas baje el sol. Al anochecer, el
santuario se ilumina con un juego de luces de colores que lo transforman
en un castillo de cuento de hadas. Es el momento perfecto para la
fotografía.
- El
Museo: Debajo del templo hay un museo de arte religioso y arqueología
que muchos pasan por alto. Vale la pena por la historia de la
construcción.
- Clima:
Ipiales es frío y ventoso. Lleva una buena chaqueta, incluso si el día
parece soleado.
¿Por qué visitar Las Lajas?
En un mundo que corre a mil por hora, Las Lajas es un
recordatorio de que el ser humano es capaz de construir belleza en los lugares
más difíciles. No es solo un destino turístico; es un ejercicio de humildad
frente a la naturaleza y el tiempo. Es el corazón de Nariño latiendo en piedra.
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