El Escudo del Rezo y el Humo: Manual de Defensa contra lo Invisible en Nariño
En el sur de Colombia, la frontera entre lo que se ve y lo que se siente es tan delgada como la neblina que sube del Guáitara. Por eso, el nariñense no camina solo por el mundo; camina protegido. Tras siglos de convivencia con el Duende, la Viuda y el "Mal Aire", nuestra gente ha desarrollado un arsenal de contramitología: un conjunto de rituales que mezclan la fe católica con la herencia chamánica de los Quillasingas.Protegerse en Nariño no es un acto de superstición, es una
técnica de supervivencia espiritual. Como bien dice doña Tránsito, una de las
curanderas más respetadas del mercado de los Dos Puentes: “Al espanto no se
le gana con escopeta, se le gana con la fe en la palabra y el respeto a la
planta”. En este reportaje, revelamos los secretos que los abuelos han
usado para que la sombra no entre en la casa ni se pegue al alma.
1. El Tabaco: El Humo que Limpia el Camino
Para el campesino de nuestra región, el tabaco es mucho más
que un vicio; es un centinela. Se cree que el humo del tabaco tiene la
propiedad de "enredar" la visión de los seres del más allá.
- El
Ritual: Cuando un caminante debe atravesar un monte oscuro o una
quebrada "pesada" a medianoche, suele encender un cigarro o un
tabaco rústico. El humo actúa como una cortina que oculta al humano de la
vista del Duende.
- La
Cita: “El humo del tabaco es sagrado porque confunde al Maligno. Si
usted fuma con intención, el espanto siente que hay un fuego encendido y
prefiere no arrimarse”, explica un arriero de la zona de Puerres. Es
la defensa química del espíritu.
2. El Secreto de las Plantas: Ruda, Chilca y Santa María
Nuestras abuelas son las boticarias del alma. En cualquier
huerta pastusa no puede faltar la Ruda. Se dice que esta planta tiene un
carácter tan fuerte que "espanta hasta al diablo".
- La
Protección: Poner una ramita de ruda detrás de la oreja o debajo de la
almohada es el escudo básico contra el Mal de Ojo y las visitas nocturnas
del Duende.
- El
Baño de Limpieza: Cuando alguien llega "asustado" de un
viaje o de un velorio, se le baña con agua de siete hierbas amargas
(incluyendo la chilca y el marco) para sacudirle las larvas espirituales.
Como afirma doña Tránsito: “La planta tiene el poder de la tierra, y la
tierra es la única que puede tragarse la mala energía”.
3. La Oración Secreta: El Justo Juez y las Doce Verdades
Aquí la herencia hispánica se vuelve amuleto. No son
oraciones de misa dominical, sino rezos de "combate".
- El
Justo Juez: Es la oración por excelencia para evitar que los enemigos
(vivos o muertos) nos vean. Se dice que quien carga la oración del Justo
Juez en el pecho, se vuelve invisible ante la maldad.
- Las
Doce Verdades: Un rezo rítmico y potente que se usa para
"amarrar" al demonio o para que el Guagua Auca deje de llorar. “Es
un rezo que hay que saber decir, con el corazón firme. Si usted duda, la
palabra no tiene fuerza”, relata un rezandero de la ciudad. Es el
poder del verbo convertido en muralla.
4. Objetos de Poder: La Sal, las Tijeras y el Azabache
En la cotidianidad del hogar pastuso, los objetos comunes
adquieren funciones mágicas:
- Las
Tijeras en Cruz: Colocarlas debajo del colchón de un niño sin bautizar
corta la intención de las brujas que quieren "chuparlo".
- La
Sal: Tirar un puñado de sal hacia atrás cuando se siente un escalofrío
en la nuca es una forma rápida de cortar el rastro de la Viuda.
- El
Azabache: Esa pequeña piedra negra, a menudo engastada en plata y
puesta en la muñeca de los bebés, es el pararrayos que absorbe la envidia
y el "ojo fuerte" de los extraños.
5. La Runa y el Contramarchante
En las zonas más rurales, los abuelos hablan de la
"Runa" (un amuleto preparado con raíces y elementos de poder) o del
"Contramarchante". Son objetos que se cargan en el bolsillo y que han
sido "curados" por un médico tradicional. Su función es que, si
alguien lanza un hechizo o un "aire" contra la persona, este rebote y
regrese a su origen. Es la ley de la física espiritual andina.
La Psicología de la Protección
¿Por qué estos rituales persisten con tanta fuerza en Pedro
Nel Burgos y en miles de nariñenses? Un análisis profundo sugiere que estas
prácticas cumplen una función social y psicológica vital: nos devuelven el
control.
En un mundo lleno de incertidumbres, volcanes que rugen y
cañones profundos, saber que una rama de ruda o una oración pueden protegernos
nos da la paz necesaria para habitar el territorio. Es nuestra forma de decir
que, aunque somos pequeños frente a la montaña, tenemos el conocimiento para
negociar con sus sombras.
Como concluye la voz de la experiencia en el sur: “El que
sabe, no teme; y el que reza, camina tranquilo”. Estos rituales son el
barniz invisible que protege nuestra identidad, recordándonos que somos hijos
de una tierra donde lo sagrado y lo profano se saludan todos los días en la
esquina.
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