Según un informe de la Revista Forbes Colombia sobre turismo experiencial, el viajero moderno ya no busca lo estándar; busca "lo auténtico, incluso si le resulta extraño". Y en ese terreno, Nariño tiene una ventaja competitiva imbatible.
1. El Cuy en "Vigilia" (El
dilema del roedor)
Aunque técnicamente es carne, para muchos nariñenses el cuy trasciende las
categorías. En Semana Santa, es común ver a turistas con la cara de asombro
ante un animal servido entero, con garras y cabeza, sobre un plato de barro.
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"El cuy genera una respuesta emocional intensa en el turista: o hay
fascinación o hay rechazo absoluto. Esa polarización es lo que lo hace un
producto de marketing perfecto", señala un artículo de la Revista P&M. Para el negocio local, el cuy es el
producto con mayor markup (margen de beneficio),
pudiendo venderse hasta por $80.000 o $100.000 COP
en restaurantes de prestigio.
2. Sopa de Envueltos (Reciclaje Gourmet)
A un turista le puede parecer extraño que alguien tome un envuelto de maíz
(ya cocido), lo parta en trozos y lo lance a una olla con leche y queso para
hacer una sopa.
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Es la máxima expresión de la economía circular doméstica. El diario El Espectador ha rescatado en sus crónicas
gastronómicas cómo estas sopas "de aprovechamiento" están saltando de
las cocinas campesinas a los menús de alta cocina andina, cobrando un valor
gourmet que sorprende a quienes buscan sabores ancestrales.
3. El Pescado Seco "Ateu" o
con Maní
Para quien está acostumbrado al pescado fresco, ver un trozo de bacalao
acartonado, cubierto de sal y luego bañado en una salsa espesa de maní, es una
experiencia visual disruptiva.
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"La integración del maní en platos salados es una herencia incaica que
el sur de Colombia conserva como un tesoro. Para el mercado de exportación de
sabores, este es un nicho de alto crecimiento", afirma un análisis de ProColombia.
4. Helado de Paila de Sal de Mar o Queso
Aunque el helado de paila de frutas es común, en algunas zonas de Nariño se
experimenta con sabores que confunden la frontera entre lo dulce y lo salado.
Probar un helado artesanal con toques de queso de hoja es, para muchos
visitantes, una "rareza" que terminan repitiendo.
El Negocio de lo Inusual
¿Por qué estas comidas "raras" son rentables? El diario Portafolio explica que en la economía del turismo, la escasez y la diferenciación son las que fijan el
precio. Un plato de espaguetis tiene un precio techo en el mercado; una
Juanesca con ingredientes que el turista no sabe pronunciar, no lo tiene.
"El turismo gastronómico en Nariño crece a un ritmo del 15% anual,
impulsado por viajeros que quieren probar lo que no existe en sus países de
origen", destaca un boletín de la Cámara de Comercio de Pasto.
¿Cómo aprovecharlo si eres emprendedor?
La clave no es solo cocinar lo "raro", sino contarlo. El turista
paga por la historia:
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El origen del grano.
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La técnica de la paila de cobre.
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El significado espiritual del plato.
Al final lo que al principio parece una comida extraña, termina siendo la
foto más compartida en Instagram y el recuerdo más vívido del viaje al sur.
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