¿Es La Cocha el paraíso que nos prometen o un espejo de agua atrapado en el tiempo?
Para quien vive en Pasto, la Laguna de La Cocha es como ese
cuadro familiar que siempre ha estado en la sala: está ahí, sabemos que es
valioso, pero a veces dejamos de mirarlo con asombro. Sin embargo, para el que
llega de afuera —del calor de la costa o del asfalto bogotano—, este rincón del
corregimiento de El Encano es un choque térmico y visual que obliga a detener
el reloj.
Pero, en pleno 2026, con el turismo mutando hacia
experiencias más rápidas y digitales, cabe hacerse la pregunta que muchos
viajeros susurran antes de comprar el pasaje: ¿Realmente vale la pena el
frío, el viaje y el costo, o es solo una postal repetida?
He conversado con quienes bajan de las lanchas con la cara
roja por el viento y he revisado lo que dicen las crónicas nacionales para
entender qué es lo que realmente se siente al pisar "La Venecia de los
Andes".
El imán de lo "irreal"
Lo primero que atrapa al turista es la arquitectura. Esas
casas de madera con colores encendidos y flores que cuelgan de los balcones en
el puerto de El Encano no parecen pertenecer a la geografía colombiana.
Según un reportaje de la revista Travelgrafía, La
Cocha no es solo un cuerpo de agua; es un "santuario de energía"
donde la Isla de la Corota actúa como el corazón de un ecosistema que parece
sacado de un cuento nórdico.
Para el turista que busca la foto perfecta, la respuesta es
un "sí" rotundo. Pero el análisis va más allá de la estética. Los
viajeros frecuentes destacan que lo que realmente vale la pena es el silencio.
En un mundo ruidoso, navegar por el espejo de agua cuando la bruma baja es una
terapia que no tiene precio en ninguna aplicación de bienestar.
El veredicto del bolsillo y el paladar
No todo es mística. El turista de hoy es exigente y compara.
- La
trucha: Es el eje del viaje. Algunos críticos gastronómicos locales en
el diario El Derecho han señalado que, aunque la oferta es masiva,
la verdadera joya está en los restaurantes que aún conservan la técnica
del ahumado tradicional con leña de la zona.
- El
costo: En comparación con destinos como Guatapé en Antioquia, La Cocha
sigue siendo un destino "amigable" con el presupuesto. Los
turistas resaltan que, aunque el pasaje en lancha ha subido, la
posibilidad de caminar por la reserva natural sin pagar entradas
exorbitantes es un alivio.
Las voces que piden más
Sin embargo, no todo es color de rosa. Al analizar las
opiniones en portales como TripAdvisor y en crónicas de El Tiempo,
aparece una constante: la falta de una infraestructura que soporte el frío
extremo de la noche para quienes deciden quedarse.
"La Cocha es un tesoro que a veces se siente descuidado
por la falta de una política clara de turismo sostenible que proteja la laguna
de la contaminación", afirma una columna de opinión en un medio regional.
Los turistas más críticos mencionan que, si bien el paisaje
es insuperable, el desorden en el puerto durante los festivos puede empañar la
experiencia de paz que se busca.
¿Vale la pena?
Si usted busca un parque de diversiones con tecnología y
servicios de lujo de cinco estrellas, quizás La Cocha le quede debiendo. Pero
si lo que busca es una conexión cruda con la naturaleza, un plato de comida que
calienta el alma y el asombro de ver cómo la niebla se traga una isla entera en
segundos, la respuesta es un sí innegociable.
Visitar La Cocha vale la pena porque es uno de los pocos
lugares en Colombia donde el tiempo todavía se mide por el ritmo de los remos y
no por las notificaciones del celular. Es, como dicen los que vuelven, un lugar
para "limpiar la mirada".
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