El Enigma que esconde el monumento del Parque Infantil en Pasto
Pasto no es una ciudad de fechas lineales; es una ciudad de capas. Corría el año 1940 cuando se inauguró el Monumento a los Fundadores en lo que hoy todos conocemos y disfrutamos como el Parque Infantil. Pero detrás de la piedra de este hito urbano, se esconde una de las mayores encrucijadas históricas de la región: el debate sobre quiénes somos y de dónde venimos realmente.
Para el análisis de la identidad regional, este monumento no es solo un
adorno arquitectónico; es el recordatorio de una fundación
"itinerante". La historia, citada a menudo en suplementos de El Espectador, nos dice que la antigua Villaviciosa de la Concepción de la Provincia de Hatunllacta
no nació de un solo golpe de espada. Fue un proceso de dos tiempos: primero con
Sebastián de Belalcázar en 1537 y luego, con una mano
más administrativa, por Lorenzo de Aldana en 1539.
La Geografía de la Memoria: ¿Nariño o
los Fundadores?
El secreto de la plaza pública en Pasto es que el poder y la identidad
están en disputa constante. Según reportes de la Revista P&M
sobre cultura y territorio, existe una tensión simbólica fascinante entre dos
puntos de la ciudad:
1. El Parque Infantil: Custodia el Monumento
a los Fundadores (1940), una obra que mira hacia las raíces coloniales y el
origen administrativo de la urbe. Y el cual tiene tallado es escudo de Pasto,
aunque los visitantes no le presten cuidado a este detalle.
2. La Plaza de Nariño: Donde la estatua del General Antonio Nariño ha sido, durante décadas, el
centro de un encendido debate académico y popular.
"La pregunta que se hace el pastuso no es solo cuándo se fundó su
ciudad, sino quién representa mejor su espíritu: ¿El conquistador que trazó las
calles o el prócer que, para muchos, simboliza un centralismo ajeno a la fuerza
del sur?", señala un análisis de la Sociedad Colombiana de Historia.
El Valor del Espacio Público
Desde una perspectiva de desarrollo urbano, el diario Portafolio ha destacado que Pasto es una de las pocas
ciudades intermedias de Colombia que ha logrado mantener sus monumentos
fundacionales como centros de vida activa. El Parque Infantil no es un museo
muerto; es un motor de economía local donde el juego de los niños convive con
la sombra de la historia.
Mientras que en otras capitales los monumentos a fundadores han sido blanco
de revisionismo crítico, en Pasto, el Parque Infantil sigue siendo un punto de
encuentro neutral, un espacio donde la "Villaviciosa" de 1539 se
integra a la vida cotidiana del siglo XXI.
Una Identidad en Movimiento
El monumento de 1940 es, en última instancia, el ancla de una ciudad que
sabe que su origen es complejo. Pasto no celebra una fecha exacta porque su
verdadera fundación es diaria, en el trabajo y en la resistencia de su gente.
Este 2026, al pasar por el Monumento a los Fundadores, recuerde que está
frente a un testigo de piedra que sobrevivió a los cambios de nombre y a las
dudas de los historiadores, recordándonos que, antes de ser Pasto, fuimos Hatunllacta, la "tierra de la gente grande".
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