El departamento de Nariño es una joya pro explorar y conocer. Un destino hermoso para vivir y disfrutar.
Este lugar es donde nace Colombia. Desde el sur. Es el lugar donde el mundo parece regirse por una lógica distinta, más mágica y profundamente andina. Es frontera con Ecuador y su cultura es diversa.
Mientras que en el
resto del país se habla de "rumba", en el sur se vive el "goce";
mientras unos temen al frío, aquí, el frío es sólo una excusa para tomarse un "hervido"
bajo la imponente majestuosidad del volcán Galeras que es, a la vez, guardián y
vecino.
Si eres de los que cree que el cuy es una mascota o que el
28 de diciembre es solo para hacer bromas, esta nota es para ti. Aquí te
contamos las particularidades que hacen de Nariño un "país" aparte
dentro de Colombia: magnífico para vivir o para conocer.
1. El 28 de diciembre: De las bromas al "Arcoíris en
el Asfalto"
En cualquier ciudad de Colombia, el Día de los Inocentes se
resume en noticias falsas y bromas telefónicas. En Pasto, la historia es otra. Es
algo distinto y cargado de simbolismo. Lo que comenzó como el Carnaval del Agua
evolucionó hacia una de las expresiones artísticas más bellas del país: Arcoíris
en el Asfalto.
Se cambio la tradición de echarse agua con una expresión llena
de color que integra a las familias, turistas y vecinos.
El 28 de diciembre en Pasto no es un día de engaños, es un
lienzo colectivo. La calle Colorados se llena de tiza y arte para conmemorar la
vida y la memoria histórica de la ciudad", señala un reporte de la Fundación
Corpocarnaval.
2. ¿Frío? No, "Achichay": El diccionario que
solo se habla en el Sur
El dialecto pastuso es algo que no se puede comparar, es
único y lleno de simbolismo cultural y lingüístico.
Si dices "tengo frío" en una calle de Ipiales o
Pasto, delatas tu procedencia. El nariñense usa el quichuismo, una herencia
viva de los Incas que sobrevive en el habla cotidiana.
Achichay: Expresión para el frío extremo.
Achichucas: Para cuando el sol de mediodía quema.
Atatichay: Una expresión de asco o repugnancia.
Bámbaro: Alguien cobarde o miedoso.
Como indica el Diccionario Nariñense de Señal Colombia,
estas palabras no son solo modismos, son el puente con nuestra raíz indígena
que el resto del país suele ignorar.
3. El Cuy: Un ritual, no solo un plato
Para el visitante, ver un cuy en la brasa puede ser un
choque cultural. Para el nariñense, es el centro de la mesa familiar y de la
economía campesina. No es "un ratón gigante", es una joya
gastronómica cuya piel debe quedar "crocante".
Según expertos de la Universidad de Nariño, el consumo de
cuy es un acto de soberanía alimentaria y resistencia cultural que data de
siglos antes de la llegada de los españoles. No se come todos los días; se
reserva para las grandes visitas y las celebraciones que importan.
4. Vivir bajo un "León Dormido" (El Volcán
Galeras)
En el resto del país, una alerta volcánica causaría pánico
masivo. En Pasto, el Volcán Galeras es parte del paisaje. Los pastusos han
desarrollado una relación de respeto y convivencia con el volcán que pocos
entienden. Es común escuchar: "El taita Galeras hoy está fumando",
mientras la vida sigue su curso normal entre café y empanadas de añejo.
5. La "Navidad Negra" y el origen del Carnaval
Muchos creen que el Carnaval de Negros y Blancos (Patrimonio
de la Humanidad) es solo fiesta. Lo que pocos fuera de Nariño saben es que sus
raíces están ligadas a la Navidad Negra de 1822, un episodio trágico de la
independencia que forjó el carácter rebelde y resiliente de la región.
"Nariño tiene una memoria de larga duración. Sus
fiestas no son solo desfiles; son una catarsis colectiva de una historia que el
centro del país a veces prefiere olvidar", afirma el historiador local Arturo
Obando I.
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