Ruta para vivir la noche pastusa sin gastar de más
Cuando el sol se oculta tras el Galeras y las luces de las
casas empiezan a titilar en las faldas de la montaña, Pasto se transforma. La
ciudad deja de ser el centro de negocios y templos para volverse un refugio de
bohemia, palabra y música. Lo mejor de todo es que la noche aquí no exige
etiqueta ni presupuestos inflados; lo que exige es buen oído y ganas de
conversar.
Aquí le presento el mapa para vivir una noche auténtica, de
esas que se quedan grabadas en la memoria y no en el extracto bancario.
1. El Portal de la Palabra: Cuenteros en la Plaza
Nuestra noche suele empezar con el arte de la palabra.
Diríjase a la Plaza de Nariño o a la plazoleta de la Iglesia de San
Felipe. Casi todas las noches, pero especialmente los fines de semana, se
reúnen los cuenteros y artistas urbanos.
- Sentarse
en la escalinata o en un muro es gratis. Escuchar las historias que
mezclan el mito de la montaña con el humor ácido del pastuso es la mejor
introducción a nuestra idiosincrasia.
- El
"pago" es voluntario, lo que dicte su corazón y su bolsillo al
final de la función.
2. El Refugio de la Quena: Música Andina en Vivo
Pasto suena a zampoña, a charango y a bombo. Existen cafés y
bares pequeños en el sector de Santiago o cerca de la Calle 19
que mantienen viva la llama de la música latinoamericana.
- Busque
lugares con nombres que evoquen la tierra (raíces, peñas o fogones).
Muchos de estos sitios no cobran entrada (cover), solo lo que usted
consuma.
- Pida
una "canelaza" o un café caliente. Ver a los grupos locales
ensayar o tocar en vivo es sentir el latido de los Andes. Es música que no
se escucha con los oídos, sino con la sangre.
3. La Caminata de las Luces: De la Plaza al Parque
Rumipamba
Caminar por el centro histórico de noche es otra ciudad. La
iluminación de la Catedral y de las fachadas republicanas le da un aire
de misterio y elegancia.
- El
trayecto desde la Plaza de Nariño hasta el Parque Rumipamba es
seguro y muy frecuentado.
- En
Rumipamba, suele haber ferias artesanales nocturnas o simplemente grupos
de jóvenes compartiendo una guitarra. Es el plan perfecto para ver la vida
pasar sin gastar un solo peso.
4. El "Hervidito" de Cierre en Villapinto
Para los más valientes que no le temen al frío, subir al
sector de Villapinto (se puede llegar en un taxi barato o en bus antes
de las 9 PM) es el plan clásico.
- Desde
los miradores naturales se ve toda la ciudad iluminada, como un pesebre
gigante a los pies del volcán.
- Allí,
los puestos de hervidos son la ley. Por unos cuantos miles de
pesos, tiene en sus manos una copa humeante de fruta natural que lo
mantendrá caliente mientras contempla el valle de Atriz en todo su
esplendor.
5. El Remate: Comida Callejera Nocturna
Si el hambre ataca antes de ir a dormir, busque los puestos
de "Chuzos" (mazorca y carne asada) o las famosas "Viejas"
(arepas rellenas de queso y otros ingredientes) que se encuentran cerca de las
zonas de rumba como la Avenida de los Estudiantes. Es comida honesta, rápida y
muy económica para cerrar la jornada.
La noche en Pasto es generosa porque no segrega. En una
misma banca o en un mismo café de música andina, se sienta el estudiante, el
artesano y el profesional. Esa horizontalidad es lo que hace que nuestra vida
nocturna sea profunda y sincera.
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