Diccionario gastronómico: Cómo hablar "pastuso" en un restaurante

El Diccionario del Buen Comer: Cómo hablar "pastuso" frente al fogón


Llegar a una picantería tradicional en Nariño y pedir la comida como si estuviera en un restaurante de cadena es el primer error del forastero. Aquí, el lenguaje es el sazón que precede al plato. Si usted quiere que la señora del delantal le sirva con ese "cariño extra" o que el asador le dé la mejor presa del cuy, debe dejar de lado los tecnicismos y adoptar nuestro código.

Aquí le entrego las llaves maestras de nuestra mesa. Use estas palabras y verá cómo, mágicamente, el trato pasa de ser cordial a ser familiar.

1. El "Aliño" y el "Guiso"

No pida "salsa" ni "condimentos". En Pasto, el alma de la carne es el aliño (esa mezcla secreta de ajo, comino, pimienta y sal que penetra la fibra). Y si pide un plato de cuchara, pregunte si tiene buen guiso (el refrito de cebolla y tomate que le da espesor).

“Caserita, ¿este cuy sí tiene buen aliño?” – Con esto, usted ya demostró que sabe de lo que habla.

2. La "Presa" y el "Huesito"

En una picantería, no se pide "porción" o "corte". Se pide la presa. Si tiene suerte y llega al final de la olla de un sancocho o un locro, pida el huesito, que es donde se concentra todo el sabor que la leña le arrancó a la proteína.

3. El "Añejo" (No es viejo, es mejor)

Cuando vea empanadas, no pregunte si son de harina de maíz. Pregunte: “¿Son de añejo?”. El añejo es nuestro maíz fermentado. Decir esta palabra es reconocer nuestra técnica ancestral. Y si la empanada está recién salida de la paila, diga que está "crocantica".

4. El "Hervido" vs. "Canelazo"

En otras partes de los Andes le dirán canelazo. Aquí, si quiere verse como un local, pida un hervido. Y sea específico con la fruta: “Deme un hervidito de lulo” o “uno de mora”. Si lo pide de piña, está escalando niveles de conocedor.

5. La "Capa" y el "Cuero"

Cuando pida Hornado (cerdo asado), no pida la parte grasosa. Pida la capa o el cuero. El cuero debe estar "reventado" (crocante). Si le sirven un pedazo de cuero que suena al morderlo, usted ha alcanzado el nirvana pastuso.

6. El "Yapa" o "Vendaje"

Esta es la palabra sagrada. La yapa (o el vendaje) es ese poquito de más que la vendedora le regala por su buena charla o por ser cliente fiel. Puede ser un poquito más de mote, un trozo extra de papa o un chorro más de ají.

“¿Y la yapita, doña?” – Se dice con una sonrisa, nunca como exigencia, sino como un juego de complicidad.

7. ¡Achichay! y ¡Achichuquí!

Son las onomatopeyas de nuestra existencia:

  • ¡Achichay!: Úselo cuando el viento del Galeras le pegue en la cara al salir de la picantería. Significa "¡qué frío!".
  • ¡Achichuquí!: Úselo cuando le sirvan el locro o el café hirviendo. Significa "¡qué calor!" o "¡me quemé!". Usarlas correctamente le da puntos de ciudadanía instantánea.

Hablar pastuso en la mesa no es solo usar modismos; es reconocer la labor de quien cocina. El pastuso es orgulloso de su sazón, y cuando un visitante usa sus términos, está validando su identidad.

Comer en el sur es un diálogo. No es un servicio transaccional, es un encuentro humano. Así que la próxima vez que se siente frente a un plato de lapingachos, no olvide pedir su ají de maní y agradecer con un sincero: “¡Qué elegancia de sazón, caserita!”.

 

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