El Calendario del Asombro: La Ruta Sagrada del Carnaval
de Pasto
Si alguien le pregunta cuándo es el Carnaval de Pasto, la
respuesta corta es que la ciudad se detiene del 2 al 7 de enero. Sin
embargo, para entender el alma de esta fiesta, hay que mirar más allá de las
fechas rojas del calendario; el carnaval es una progresión emocional que se
cocina desde finales de diciembre.
Como periodista que ha recorrido estas calles, les comparto
la hoja de ruta para no perderse en el torbellino de color y talco.
El "Abrebocas": El Precarnaval
Antes de que estalle la fiesta oficial, Pasto vive un ritual
de purificación y juego.
- 28
de diciembre (Inocentes): Las calles se convierten en un lienzo
gigante con "Arcoíris en el Asfalto", donde artistas y
ciudadanos pintan con tizas de colores. Antiguamente se jugaba con agua,
pero la ciudad mutó hacia una expresión artística para cuidar el recurso
vital.
- 31
de diciembre (Años Viejos): Un desfile de la ironía. Carrozas
satíricas representan personajes y eventos que marcaron el año que se va,
culminando con la quema de los muñecos a medianoche para dejar atrás lo
malo.
La Semana Mayor: El Corazón del Carnaval
A partir del segundo día del año, la ciudad entra en un
estado de excepción cultural. Aquí cada fecha tiene un significado profundo:
2 de enero: El Carnavalito
Es el día de los herederos. Los niños desfilan con sus
propias mini-carrozas y comparsas. Es la garantía de que la tradición no
morirá; ver a un pequeño de cinco años cargando un disfraz con la misma
seriedad que un maestro artesano es, sencillamente, conmovedor.
3 de enero: Canto a la Tierra
Para muchos, el día más místico. Cientos de músicos y
danzantes de colectivos coreográficos recorren la senda rindiendo
tributo a la Pachamama. El sonido de las zampoñas y el retumbar de los bombos
crean una atmósfera andina que eriza la piel.
4 de enero: La Llegada de la Familia Castañeda
Es el desfile de la memoria urbana y rural. Se recrea la
llegada de una familia de viajeros en 1929. Es un día de teatro callejero,
donde se rinde homenaje a la hospitalidad pastusa y se reviven personajes
típicos de la ciudad antigua.
5 de enero: El Día de los Negros
El día del juego de identidad. Bajo el grito de "¡Una
pintica, por favor!", la gente se marca el rostro con cosmético negro.
Es un ritual de igualdad absoluta; en este día no hay clases sociales, solo una
marea humana unida por el color de la noche.
6 de enero: El Desfile Magno (Día de Blancos)
Es la apoteosis. Durante horas, las carrozas monumentales
—verdaderas catedrales de papel maché y movimiento— atraviesan la ciudad. Es el
día del talco y el cosmético blanco. La creatividad de los artesanos llega a su
punto máximo, mostrando figuras que desafían la gravedad y la lógica.
El "Remate" Gastronómico
- 7
de enero (Festival del Cuy): Cuando el ruido de las murgas baja, el
protagonismo pasa al paladar. En los corregimientos cercanos como
Catambuco u Obonuco, el Carnaval cierra con el sabor tradicional del cuy
asado y la cultura campesina.
Un Tiempo Fuera del Tiempo
El Carnaval de Pasto no es una simple feria; es un paréntesis
en la realidad. Quien decide visitar la capital de Nariño en estas fechas
debe saber que el tiempo se mide en desfiles y la distancia en cuadras de la
"Senda".
Es una estructura diseñada para que el ciudadano se reconozca en el otro a través del juego. Si planea venir en 2027, sepa que la ciudad ya lo está esperando con el talco listo y el corazón abierto.
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